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Es posible que parezca redundante que una empresa de economía solidaria coloque como servicio expreso el de la cultura solidaria. Es de suponer que ello debe ser corriente por la esencia de la empresa que se dice solidaria. Lo especial de esta exigencia en la Mutual Compartir, es la pedagogía expresa y permanente de inculcar en los asociados los valores de la solidaridad y la comprensión sobre el funcionamiento de la Mutual. Lo que en la Mutual Compartir llamamos cultura solidaria tiene dos dimensiones: la personal y la empresarial. Y el ideal es que los asociados comprendan y acepten las dos. Veamos:
EN LO PERSONAL
Trabajamos por moldear asociados conscientes de la solidaridad mutualista. Asociados que involucren en su conducta diaria el ayudar a los demás, aceptando que todos los seres humanos tenemos riesgo permanente de sufrimiento. (enfermedades, muerte, desastres). Se precisa comprender la frase tan repetida, pero a veces poco asimilada a lo cotidiano, del “hoy por ti mañana por mí”. Ayudo a los otros para ganar el derecho a que me ayuden cuando yo lo necesite, es decir, que las acciones solidarias nos acumulen merecimientos para que seamos ayudados con gratitud y cariño cuando lo necesitemos.
Trabajamos por moldear asociados responsables, que asuman sus obligaciones consigo mismo, con su familia y con la comunidad. El hecho de ingresar a sus familiares directos como beneficiarios de los servicios de protección (auxilio exequial y ayudas para salud), es el medio que la Mutual Compartir ofrece para responsabilizar a los asociados de su familia. Esta responsabilidad es básica pero no suficiente, en la Mutual se busca despertar en las familias muchos sentimientos de solidaridad, por ejemplo en el caso del crédito, es frecuente que se solicite codeudores que sean familiares , especialmente en los créditos que buscan mejorar las condiciones de vida de toda la familia.
Responsabilidad no negocio con el auxilio exequial. La protección exequial en la Mutual Compartir se ofrece en dinero, distinto a otras mutuales o funerarias que hacen entierros. Los beneficiarios tienen que ser del grupo familiar directo del asociado, (padres, hermanos, cónyuges, compañero (a) permanente, hijos y nietos). Así se previene “hacer negocio” con la muerte de alguien que no dependa del asociado porque se reclama el dinero para provecho personal y se enfatiza la responsabilidad que se debe tener con el grupo familiar directo.
Desde jóvenes, responsables. Ha sido corriente en Colombia que los jóvenes no ingresen a las mutuales por aquello de “que mi mamá me tiene como beneficiario” y se llega a la adultez dependiendo de los padres para la protección exequial. El valor de las contribuciones en la Mutual Compartir se fija según el número de beneficiarios que se inscriban, lo que permite concientizar a los jóvenes para que ingresen a la Mutual como asociados cuando asuman responsabilidades de adultos: tener pareja e hijos. Es frecuente en la Mutual Compartir que un padre o una madre llegue en compañía de su hijo o hija y diga que viene a retirarlo de su lista de beneficiaos y porque el hijo o la hija se va asociar porque ya formó su grupo familiar, además, que aspira a los servicios de crédito y de ahorro que se necesitan durante toda la vida.
EN LO EMPRESARIAL
Es discurso permanente en la Mutual Compartir explicarle a los asociados los fundamentos doctrinarios del funcionamiento de la empresa. Veamos algunos ejemplos:
Ante la pregunta frecuente, ¿por qué no me devuelven las contribuciones como se hace con los aportes en las cooperativas? Se explica que en las mutuales la contribución es precisamente eso, contribución para un fondo común, del cual se sacan los auxilios para quien van teniendo la necesidad y también para ir aumentado el patrimonio de la entidad, con el fin de que ésta pueda ser sostenible en el tiempo y le sirva a las generaciones futuras
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¿Por qué no me reciben como beneficiario para el auxilio exequial a mi mamá que ya tiene 80 años? ¿Acaso la mutual no es pues solidaria? Una cosa es la solidaridad de beneficencia o caridad, y otra, la solidaridad recíproca o de ayuda mutua. En la primera unos donantes, por lo general con buenos recursos, ponen el capital para ayudar a los necesitados. En la Mutual Compartir no existen donantes, todos los asociados pagan contribuciones en forma periódica para crear el fondo mutual, que como se explicó antes, es para ayudar a quienes hoy lo requieran y adquirir el derecho a que se me ayude a mi cuando lo requiera. Así que no debe esperar a llegar a viejo para ingresar a la Mutual, debe tener conciencia desde joven de asegura mi protección y la de mi familia ayudando a otros y adquiriendo el derecho para que me ayuden. En las mutuales no se lleva contabilidad a cada asociado por las contribuciones y no se devolverán si el asociado se retira. Es diferente en las cooperativas donde los aportes son el capital de apoyo que ponen los asociados para la empresa y se devuelven cuando el asociado se retira.
El sistema económico contable de las mutuales, fue ideado desde la antigüedad, antes de Cristo, tiene como fundamento lo ya explicado de la ayuda recíproca, yo ayudo para que luego me ayuden. Y fue en este sistema en el cual se inspiraron los sistemas de seguridad social que han impulsado los gobiernos en el último siglo y que en Colombia se formalizó con la Ley 100 de 1993, que esta siendo tan debatida últimamente.
¿Y sabiendo que yo estoy contribuyendo a la Mutual porque me tienen que prestar con intereses? En la Mutual Compartir el servicio de crédito es para ayudar a solucionar necesidades en vida utilizando el patrimonio de la entidad en préstamos a los asociados. Pero dicho patrimonio no puede disminuirse, por el contrario, debe crecer para que se puedan ir mejorado los servicios. Por eso los créditos son con un interés que permita cubrir los costos de de administración del crédito y se exige mucho cumplimiento para el para el pago. Se les repite a los asociados que el dinero que se les presta es de todos, y que por eso la se exige mucho cumplimiento en su devolución
Se hace mucha pedagogía sobre la cultura del buen pagador. Si el crédito como se está diciendo es un derecho, entonces deriva en el deber de pagar. En el mundo moderno cada vez más se requiere el crédito, y existen muchas entidades que lo hacen y para prevenirse de los malas pagan que ven de una a otra entidad prestando y no pagando, se han establecido los bancos de datos, es decir, centros donde se acumula la conducta financiera de las personas. (Procrédito, datacrédito ect.) Así como los gobiernos establecieron los certificados de pasado judicial, las empresas crediticias organizaron sistemas para llevar el pasado crediticio de las personas. Y es por eso que una pedagogía permanente en la Mutual Compartir es inducir a los asociados a la cultura del buen pagador, para que mantengan siempre el derecho al crédito.
La conclusión sobre el quehacer de la Mutual Compartir en relación a al cultura solidaria es que atiende en dos dimensiones:
- la ideológica y doctrinaria que moldea el pensar y el actuar;
- y la pragmática que convoca a beneficiarse de la ayuda mutual plasmada en empresa solidaria eficiente.
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