Apoyo a la seguridad social

El mutualismo ha sido el pionero de lo que  hoy se conoce como seguridad social en cuanto convocó a la unión para juntos enfrentar los riesgos del existir. Las religiones en sus distintas denominaciones se han encargado de predicar la caridad y la ayuda. En Occidente la Iglesia  fue la que estableció las primeras instituciones de ayuda como orfanatos, hospitales, asilos, y pedía a  los fieles donaciones para poder sostenerlos. Las instituciones de beneficencia mitigaron gran parte de las necesidades que en educación, salud, accidentes y guerras tenían los pobres.

Con el desarrollo de las ideas de democracia, a partir de los siglos dieciocho y diecinueve, los estados fueron exigidos para que asumieran muchas de las acciones que realizaba el mutualismo y la beneficencia, llegándose al planteamiento de que es función del Estado velar por la solución de las necesidades de protección, salud, educación. Estas demandas han tenido resultados positivos porque hoy todos los gobiernos, que se dicen democráticos, con mayor o menor énfasis, han incluido la seguridad social con programas dirigidos a cubrir los riesgos  y dificultades de enfermedad y de vejez principalmente

La preocupación personal por la seguridad social se ha dado paralela con el proceso de desarrollo económico porque las empresas, ante las demandas de sus trabajadores y las presiones políticas, empezaron a introducir  acciones de apoyo y ayuda para sus trabajadores. Antes de la Ley 100 de 1993, en Colombia, la seguridad social fue una conquista de los  sindicatos y por ello cada empresa tenía su propio sistema, que beneficiaba a sus trabajadores pero se quedaba por fuera la mayoría de las personas que no tenían empelo formales.

El mérito principal de la Ley100 fue la de responsabilizar al Estado colombiano como el actor principal de la seguridad social, y aunque la Ley ha propiciado controversia, si le tiene el mérito de haber vinculado amplio sector de la población pobre a la protección en salud.

La Mutual Compartir se ha propuesto ser una entidad financiera, en el estricto sentido de especializarse en el manejo del dinero, pero dándole al dinero la función mutual . Si miramos con detenimiento los servicios que ofrece la Mutual  todos están planteados hacia la seguridad social que en definitiva es “hacer amable la vida y menos triste la muerte ” Pero nos queda uno y es el de ser complemento a los servicios de seguridad social estatales y para ello debemos comprometernos con un acción concreta y es la de educar y formar y asesorar.

La población informar que constituye el mercado objetivo de la Mutual Compartir requiere saber que se puede ahorrar para tener vejez protegida, muchas han trabajado algún tiempo en empresas y tuvieron retenciones para pensión, saber que derecho se tienen en salud, etc. Y por ello el servicio que estamos pensando en la Mutual Compartir es el de asesoramiento en asuntos de seguridad social.

 
 
 
 
 

 

Como mutualistas tenemos que tener presente que por más que los estados asuman políticas de seguridad social, nunca se logrará que puedan cubrir todos los riesgos. Las mutuales se deben plantear como  alternativa en algunos casos y como complemento en otros. Y en la historia del mutualismo se ya han dado ejemplos significativos en servicios de salud y de seguros que sirven de antecedente  a replicar.

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